Hacia una definición de “salud”

Muchas veces se define salud como “ausencia de enfermedad”. Pero esta definición encierra una serie de problemas. Por lo pronto, se trata de una definición negativa; caracteriza el estar sano por la ausencia de su contrario (la enfermedad). Es cierto que un médico certificará que una persona está “clínicamente sana” si, tras examinarla, no ha hallado síntomas de ninguna enfermedad. Sin embargo, me parece que el punto está en que la definición de salud debe ser más amplia. Por ejemplo, supongamos que un individuo padece diabetes y que, gracias a la insulina y a su férrea determinación (sigue una dieta estricta, practica regularmente una actividad física, etc.), logra convivir con la enfermedad sin que le impida desarrollarse plenamente (hacer carrera, tener una familia, llevar una vida “normal”, etc.). Según la definición inicial, no podríamos decir que ese individuo “está sano” -porque, efectivamente, tiene una enfermedad crónica- pero lo cierto es que ha encontrado un “equilibrio” que le permite alcanzar un nivel de bienestar y de desarrollo similar al que tendría una persona “con una salud de hierro”.

En el extremo opuesto, tenemos la definición de salud como “estado de bienestar físico, psíquico y social”. Concuerdo con lo que una vez escribió Karl Jaspers (en “Der Arzt im technischen Zeitalter”), que, si tomáramos esa definición al pie de la letra, entonces nadie estaría sano… ¿quién puede jactarse, en efecto, de estar plenamente bien en esas tres dimensiones durante más de un día? De todos modos, creo que hay algo importante en la definición que popularizó la Organización Mundial de la Salud, y es esto: si volvemos al ejemplo del diabético que se cuida, allí vemos que ese equilibrio que ha logrado se traduce en un bienestar global a pesar de su enfermedad.

Aparentemente, es necesario lograr una definición que incluya las dos nociones que vimos. Así, un elemento central en el bienestar de la persona es, sin duda, la ausencia de enfermedades físicas y psíquicas, pero, dado que a veces no es posible eliminar una enfermedad, lo importante es, sobre todo, el logro de un equilibrio que le permita al individuo desarrollarse y, en la medida de lo posible, sentirse bien.

El problema de no contar con una definición adecuada de salud se patentiza cuando se afirma que “el principal deber del médico es devolverle la salud al paciente”. Esto es incorrecto, en primer lugar, porque también se podría sostener que el deber del médico es, ante todo, prevenir enfermedades. En segundo lugar, porque ya vimos que hay casos en los que no es posible curar al paciente. En el ejemplo del diabético veíamos que allí el deber del médico es ayudar al paciente a lograr ese equilibrio de factores que le permita convivir exitosamente con la enfermedad. O en el caso de un enfermo terminal, el deber del médico será aliviar los sufrimientos del enfermo ya que, por definición, en tal situación es imposible la cura. La misión del médico jamás puede limitarse a “erradicar enfermedades”. Tampoco, en el otro extremo, el objetivo del facultativo debe ser el de “promover el bienestar físico, psíquico y social”, porque entonces el médico debería hacer de todo por el paciente.

Así, podríamos concluir que la misión del médico es (a) la de prevenir enfermedades, (b) la de curarlas, en caso de que no haya sido posible prevenir esas enfermedades, (c) la de colaborar con el logro de un equilibrio que redunde en el bienestar en aquellos casos en que la enfermedad no pueda curarse. Y todas estar prácticas (prevenir, tratar, curar, asistir, paliar) deben darse en un marco de respeto a la autonomía del paciente, en particular, de respeto a las preferencias que tiene y a las prioridades que se ha fijado.

Una observación final: definir salud como “ausencia de enfermedad” comporta, en realidad, una doble negación, ya que enfermedad es el “estado caracterizado por la falta de firmeza”, in-firmitas. (Enfermedad viene del adjetivo enfermo, in-firmus, “no firme”, “no fuerte”, “no sólido”.) Para evitar dos negaciones juntas, se podría entonces decir que “salud es la presencia de firmeza, de bien-estar, de entereza físico-psíquica”.

Acerca de Marcos G. Breuer

I'm a philosopher, book author and professor based in Athens, Greece.
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