El individualismo es el antídoto del nacionalismo

Entender cabalmente cuáles son las causas profundas que hay por debajo de la invasión orquestada por Vladimir Putin a Ucrania es una tarea sumamente ardua. Más difícil aún, me parece, es formular propuestas para que la situación no termine de desmadrarse. Sin embargo, no dejo de pensar que el nacionalismo, del tipo que sea, es un ingrediente básico de este tipo de conflictos. Me vienen ganas de elogiar el individualismo, ¡sí, el individualismo!, porque a pesar de todos los defectos que pueda tener, es el mejor antídoto contra la fiebre del nacionalismo.

Hace unos cien años atrás, en su novela La marcha Radetzky, Joseph Roth escribía:

Ya no se cree en Dios. La nueva religión es el nacionalismo. Los pueblos ya no van a la iglesia. Van a las asociaciones nacionalistas.

En la novela, estas son las palabras que le dice el conde Chojnicki a Trotta, muy poco antes de que estallara la Gran Guerra. ¡Cuánto mejor estaría el mundo si no hubiese fanatismos, ni religiosos ni nacionalistas!

Acerca de Marcos G. Breuer

I'm a philosopher based in Athens, Greece.
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