De nuevo en cuarentena (7 de abril)

Los otros días circulaba en la red un chiste que decía más o menos así: “Hace justo un año, cuando apenas teníamos un par de muertos en total, nos encerraron en las casas sin poder salir más que al balcón; ahora que tenemos decenas de muertos por día, nos dicen que no nos quedemos en nuestras casas”.

Creo que esta salida captura en parte la sensación actual. Nunca estuvimos peor en términos epidemiológicos, al tiempo que solo se habla de las reaperturas apenas permitidas y las por permitir. Además, como el gobierno apunta a reducir los contagios que se dan en los espacios cerrados (léase, en los hogares, porque quien más, quién menos todos nos reunimos con familiares y amigos entre las cuatro paredes de nuestras casas), se permitieron las salidas a los parques y a los sitios arqueológicos al aire libre. De hecho, el fin de semana pasado había gente por todos lados: en las playas de Paleó Fáliro, en los parques de Goudí, etc. Hacía rato que no veía tanta gente desplazándose de un lugar a otro. (Aclaro que otra de las prohibiciones que se dejaron sin efecto fue la de no poder salir del radio del propio municipio. Ahora se puede ir de un “demos” a otro, siempre que estén dentro del mismo “nomós”, esto es, de la misma provincia.)

Mientras tanto, seguimos en el pico o, mejor dicho, seguimos acercándonos al pico. Ayer se contabilizaron 751 intubados, y ya hay quirófanos que dejaron de usarse para operar a la gente y que ahora sirven para atender pacientes que necesitan urgentemente ser intubados. La cifra de muertos en el día ronda los 70 y el número de contagios sigue alto (ayer superó de nuevo, y ampliamente, la barrera de los 4000).

¿Fue acertada o no la decisión de reabrir los negocios de venta al por menor? Yo creo que sí, que fue acertada, mientras la gente siga respetando la modalidad fijada por el protocolo. Básicamente, la idea es que la gente vaya al negocio tan solo a retirar el producto que ya compró o reservó en línea o telefónicamente, o en el peor de los casos que entre al negocio a buscar el producto que desea, pero conviniendo previamente una cita con el negociante. Reconozco que es un procedimiento bastante engorroso, pero si se lo respeta, logra evitar el peligroso aglomeramiento de personas.

A partir de hoy comienzan a distribuirse gratuitamente en las farmacias los “self test”. Es sin dudas un desafío de logística suministrarles la ingente cantidad de test previstos para cada semana a todas las farmacias de Grecia. Por lo pronto, van a tener prioridad los chicos de la secundaria y sus familias, ya que el objetivo es reabrir las escuelas en las próximas semanas, sobre todo, los cursos de los últimos años.

La campaña de vacunación sigue su rimo. A juzgar por lo que veo en el grupo de mis conocidos, puedo decir que sí, que se va cubriendo cada vez un poco más la franja de los adultos mayores de 60 años. De todos modos, hay muchos flancos abiertos a mi gusto. En primer lugar, no se está vacunando a los maestros. En segundo, todavía no se ha terminado de vacunar a las fuerzas del orden. Conozco por ejemplo una familia, los dos son policías y los dos se contagiaron con el virus la semana pasada. No pude evitar preguntarles, ¿pero a ustedes no los habían vacunado ya hace rato? No, fue la respuesta, aún estaban esperando el turno. En tercer lugar, queda por decidirse qué va a hacerse con todos los indocumentados que hay en Grecia, que no son pocos. Para mí está claro que hay que vacunar a todos, sean griegos o extranjeros, estén en regla o sean indocumentados. No sé cuán grande es el grupo de los “sin papeles”, pero seguramente allí se contarán algunas decenas de miles de personas… y creo que me quedo corto. ¿Tal vez cien mil personas, doscientas mil? Por más que vaya contra sus principios, soy de la opinión que el actual gobierno conservador debería hacer la vista gorda (o directamente sincerarse) y convocar a todos los que habitan el suelo griego a vacunarse, asegurándoles que esa no va a ser una trampa para atraparlos y luego expulsarlos. Les guste o no a los de Nueva Democracia (Νέα Δημοκρατία), hay y seguirá habiendo migrantes indocumentados… y en tal caso es mejor que estén vacunados, ¡para ellos y para los griegos mismos!

Acerca de Marcos G. Breuer

I'm a philosopher based in Athens, Greece.
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