De nuevo en cuarentena (1 de abril)

La semana que transcurrió desde el último post nos ha deparado varios sinsabores. Uno de ellos ha sido que el martes tuvimos el récord de contagios: más de 4.300 infectados en un solo día, una cifra altísima para Grecia. Por otro lado, si bien el número de intubados en los hospitales no subió dramáticamente, ha llegado a los aproximadamente 740 y no parece querer bajar de ahí, al menos en los próximos días o, incluso, en las próximas semanas. La situación de los hospitales es asfixiante. Por último, el número de muertes sigue siendo alto. Ayer, por ejemplo, se contabilizaron más de 70 nuevas defunciones por el virus.

En lo que a mí respecta, quiero seguir pensando que nos encontramos en el famoso pico, lo que significa que ninguno de los tres valores va a volver a pegar un salto en alto. Pero lo que sí me queda claro es que el descenso va a ser más paulatino y trabajoso de lo esperado. Para decirlo gráficamente: acá hasta hace unos días se especulaba con que las escuelas y los negocios podrían reabrir a comienzos de abril. Hoy está fuera de duda que hay que ir con pies de plomo.

Acabo de escuchar en la radio que a partir de hoy rige un nuevo confinamiento en Francia. En Alemania las cosas no van mucho mejor. La tercera ola está pegando con fuerza en toda Europa, Grecia no es una excepción.

Acá el gobierno apuesta a la acción conjunta de tres factores. Primero, la llegada de la primavera y, consecuentemente, el mejoramiento del tiempo. Segundo, la cobertura de todos los sectores vulnerables o expuestos de la población gracias a la vacuna. Tercero, la introducción de los así llamados “self test”, o sea, test que uno puede hacerse en casa en unos minutitos, con resultados bastante confiables.

En lo que respecta al primer factor, la primavera está un poco veleidosa. El fin de semana, por ejemplo, hizo bastante calor, pero desde hace unos días volvió el viento helado. Nosotros tuvimos que volver a sacar las camperas gruesas que ya estábamos por guardar en el armario para el próximo año.

Respecto al segundo factor, la vacunación marcha bien o no tan bien, depende de cómo se la enfoque. Es cierto que ahora se está vacunando al sector más vulnerable independientemente de la edad y que el próximo paso va a ser vacunar a los mayores de 60, con lo cual se tendría para el verano una buena franja de la población protegida. El tema es que si suponemos que hasta hoy se ha vacunado la cifra de 1.500.000 personas (muchas aún con solo una dosis), el porcentaje es bastante decepcionante si se lo compara con Israel (que ya cubrió a casi toda la población adulta) e incluso si se lo compara con la meta de llegar a la barrera señalada por la famosa inmunidad de rebaño. En todo caso, la cifra que se maneja resulta ser insuficiente para detener, por sí sola, los temibles saltos en los contagios y hospitalizaciones.

En lo que hace al tercer factor, a los famosos “self test”, hay mucha incertidumbre. En pocas palabras, la idea detrás de la campaña de autotesteo es más o menos esta: a partir de ahora, todo residente en Grecia va a poder retirar de la farmacia gratuitamente un test por semana para realizarlo en casa. Basta ir con el número de la aseguración social, acá llamado AMKA, para que el farmacéutico le dé a uno un kit por semana, inclusive en el caso de los niños. De este modo, se tendría un testeo semanal de toda la población. No es poca cosa. Eso no solamente permitiría una imagen epidemiológica más exacta que la actual, sino que a la vez sería un importante instrumento para controlar tempranamente la difusión del virus. La cuestión es que esto, en teoría, suena muy lindo, pero no está claro si va a funcionar en la práctica. ¿Todos los ciudadanos van a querer hacerse un test en casa todas las semanas? ¿Lo van a saber hacer bien? Y en caso de que el resultado que les dé sea positivo, ¿se van a atener a las consecuencias, o sea, van a informar al sistema, van a abstenerse de ir al trabajo o a la reunión con los amigos planeada, etc.?

Esto lo digo porque me consta que hoy en día hay personas en Grecia que siguen circulando como si nada, incluso sabiendo que el test que les hicieron les dio positivo o que alguno de los miembros de la familia tiene el virus.

Cierro con dos puntos más. El primero tiene que ver con la disputa acerca de la obligatoriedad de vacunarse para el personal sanitario. Acá en Grecia sería impensable una obligación de ese estilo. El tema es que hay muchos médicos, enfermeros, etc., que por diversos motivos rehúsan vacunarse. El tema es que, procediendo de ese modo, ellos mismos se exponen a un riesgo mayor que los vacunados y representen igualmente un riesgo mayor para los pacientes y la ciudadanía en general. Ya sé que es una cuestión muy espinosa la de establecer un equilibrio entre las libertades individuales y los deberes sociales. Pero lo curioso (para usar una palabra suave) es que el respeto de la libertad de no vacunarse ha llevado a que los hospitales públicos griegos deban destinar parte de su personal y de sus recursos: ¡en el testeo regular del personal sanitario no vacunado! En un hospital que conozco bastante bien, parte de los médicos y enfermeros vacunados deben pasarse la mañana testeando a sus colegas “negacionistas”, ya que parece inviable la opción de vacunarlos por la fuerza como así también la de despedirlos o la de darles licencia (con o sin goce de sueldo).

Último punto: ayer me hicieron el análisis de sangre para ver los anticuerpos desarrollados a un mes de la segunda dosis. Es resultado es bueno: 6.000. O sea, con esa cifra, si me llego a contagiar, mi cuerpo va a poder combatir al intruso con suficientes armas. Pero mientras me sacaban sangre me explicaban que están haciendo sistemáticamente estos estudios porque con el paso de los meses la cifra de los anticuerpos baja drásticamente. Así, por ejemplo, una persona vacunada en enero y que desarrolló muchos anticuerpos, hoy puede tener la mitad, una tercera parte o incluso una cuarta parte de lo que entonces supo tener. ¿Qué significa esto? Veremos a medida que pasan los meses y avanza el estudio. De todos modos, yo me voy preparando mentalmente frente a la perspectiva de tenerme que ponerme la vacuna una vez por año. Probablemente, de ahora en adelante nos tengamos que poner cada otoño dos vacunas, una contra la gripe y otra contra el covid.

Acerca de Marcos G. Breuer

I'm a philosopher, book author and professor based in Athens, Greece.
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Una respuesta a De nuevo en cuarentena (1 de abril)

  1. carlosjcuestas dijo:

    Estimado Marcos, en tu próxima publicación me gustaría que comentes la situación pero desde el punto de vista económico. Muchos “negacionistas” no tienen como llevar el alimento a sus mesas de acuerdo a lo que puedo ver.

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