El mundo mágico, primera parte

Estoy leyendo Il mondo magico de Ernesto de Martino. La primera de las tres partes del libro es una discusión sobre si existen los fenómenos parapsicológicos. De Martino examina dos tipos de bibliografía. Por un lado, relatos etnográficos de fines del siglo XIX y de principios del XX, y, por otro, resultados de investigaciones científicas llevadas a cabo en laboratorios en universidades alemanas y estadounidenses durante la década de 1930 (el libro es de 1945). Por lo pronto, la cantidad y calidad del material analizado, tanto el etnográfico como el experimental, dejan mucho que desear como para llegar a una conclusión sólida sobre la cuestión. Por ejemplo, muchos informes etnológicos parecen más bien relatos de viajeros y aventureros en regiones exóticas. Así mismo, el lector actual esperaría que se pasara revista de un modo exhaustivo a la abultada literatura científica sobre el tema.

Lo que resulta sorprendente para un lector actual es que no hay ninguna referencia a la magia y la superstición de la misma Italia. De Martino, como se sabe, fue tras la guerra uno de los pioneros en Italia en el estudio de la “religiosidad popular”, especialmente del sur de la península. Pero en este libro, los fenómenos paranormales, si existen, parecen ser algo de los pueblos “primitivos”, allá lejos en el espacio y en el tiempo, no de la civilizada Europa. De Martino no llega a una conclusión clara, pero deja abierta la posibilidad de que haya algo así como fuerzas y poderes sobrenaturales que se hacen presentes en ritos particulares. Su razonamiento es más o menos este: Las “pruebas” de que disponemos no nos permiten afirmar rotundamente la existencia de fenómenos parapsicológicos, pero igualmente no podemos negarlos del todo, explicándolos por medio de fenómenos como la autosugestión, etc.

Personalmente, descreo de la existencia de un mundo o una dimensión “sobrenatural”. No existen seres, ni fuerzas, ni capacidades sobrenaturales, ni las que postulan las religiones institucionalizadas ni las de las religiones de los pueblos simples. Lo que sí creo es que en nuestra cultura (y como parte de ella, en nuestras ciencias y especialmente en la ciencia médica) hay una concepción sumamente estrecha de lo que es la naturaleza y la mente humana. La mente humana no tiene poderes sobrenaturales pero tampoco es correcto considerarla como una computadora que principalmente almacena y procesa información. La mente humana de individuos unidos en un ritual tiene capacidades que no se manifiestan en la vida cotidiana y rutinaria, en una existencia solitaria abocada al trabajo racionalmente organizado y al consumo hedonista.

Fenómenos como la autosugestión no deben ser considerados como algo secundario e incluso espurio, sino como toda una dimensión de nuestra vida psíquica que ha sido marginalizada por la forma de vida moderna. Por tanto el debate no es “mera autosugestión” versus “parapsicología”, sino cómo enriquecer nuestra concepción de lo mental en el marco de una filosofía naturalista.

Acerca de Marcos G. Breuer

I'm a philosopher based in Athens, Greece.
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