Veranito

Puesta de sol vista desde Fáliro

Hace un año les contaba en estas notas que habíamos tenido la nevada más copiosa de las últimas décadas en Atenas. Hacía años que no nevaba tanto y, sobre todo, que las temperaturas de enero y febrero no eran tan bajas.

Para desilusión de niños y adolescentes, lamentablemente este año no podemos decir lo mismo. No solamente que aún no ha caído ni un mísero copo en Atenas y la región, sino que las temperaturas siguen siendo excesivamente altas para la época.

Los otros días escuchaba una entrevista en la RAI en la que se decía que ya estamos en condiciones de afirmar que este es el invierno más cálido en Italia desde que se llevan registros meteorológicos. ¡Los italianos, después de tener un verano excepcionalmente tórrido y fatigoso, están pasando ahora el invierno casi con un pulovercito!

Decían ahí también en la entrevista que muchas pistas de esquí alpinas tuvieron que cerrar, mientras que otras siguen abiertas gracias a la nieve artificial. ¡Sí, nieve artificial en los Alpes! ¡Qué locura!

Acá en Atenas pasamos en 2022 un verano inesperadamente suave (por las bajas temperaturas), seguido de un invierno igualmente agradable (esta vez por el fenómeno térmico inverso: no se quiere venir el frío).

Pero, como decía, no me olvido de que el invierno anterior fue helado y que el verano previo, el de 2021 batió récords de temperaturas máximas y mínimas, que estaban por las nubes. (Por las nubes es una manera de decir, porque lo cierto es que durante esas semanas no había una mancha en el cielo. Aprendo de los meteorólogos que lo más temible es el sol radiante que se extiende por semanas, sin que se le interpongan vientos ni nubes.)

De todos modos, no es conveniente sacar conclusiones precipitadamente. Tal vez las próximas semanas traigan masas de aire muy frío al sur y el centro de Europa, corrigiéndose así el desvío inicial.

Lo que no puedo dejar de preguntarme es si estos son caprichos del tiempo, ciclos meteorológicos con una frecuencia muy extraña para la corta vida humana, o si son las primeras manifestaciones del cambio climático. ¿La acumulación de estas anormalidades meteorológicas va a entrar a formar parte de la nueva normalidad? ¿Estamos viviendo una transición histórica o, mejor dicho, otra transición histórica?

Mientras tanto, y a pesar de que realmente no hace frío, el virus estacional de la gripe se está haciendo un verdadero festín en Grecia y en otros países del continente. Ha habido tantos casos de gripe y de gripe jorobada, que ya parece un lugar común decir que ahora la influenza es peor que el covid. La gente prefiere pescarse la subvariante ómicron del coronavirus a agarrarse el temible H1N1.

La explicación que ofrecen los epidemiólogos de este fenómeno un tanto desconcertante es que mientras nuestra inmunidad para afrontar el coronavirus es buena (sea porque nos vacunamos recientemente, sea porque nos contagiamos hace poco o por ambas cosas), los años de encierro y de protección hicieron que nuestras defensas inmunitarias no estén tan en forma para protegernos de la gripe.

No es que les quiera hacer propaganda a las empresas que producen las vacunas, pero no se me escapa el que ni mi esposa ni yo nos engripamos, tal vez por habernos vacunado no bien empezó el otoño. Tampoco quisiera que me malinterpretaran: no digo que el coronavirus haya dejado de representar una amenaza. De hecho, todos los días mueren entre diez y veinte personas por el covid y otro tanto entra en terapia intensiva. Parece un número pequeño, pero para un país como Grecia es una cifra respetable.

Mientras tanto, y a pesar de que realmente no hace frío, el virus estacional de la gripe se está haciendo un verdadero festín en Grecia y en otros países del continente. Ha habido tantos casos de gripe y de gripe jorobada, que ya parece un lugar común decir que ahora la influenza es peor que el covid. La gente prefiere pescarse la subvariante ómicron del coronavirus a agarrarse el temible H1N1.

La explicación que ofrecen los epidemiólogos de este fenómeno un tanto desconcertante es que mientras nuestra inmunidad para afrontar el coronavirus es buena (sea porque nos vacunamos recientemente, sea porque nos contagiamos hace poco o por ambas cosas), los años de encierro y de protección hicieron que nuestras defensas inmunitarias no estén tan en forma para protegernos de la gripe.

No es que les quiera hacer propaganda a las empresas que producen las vacunas, pero no se me escapa el que ni mi esposa ni yo nos engripamos, tal vez por habernos vacunado no bien empezó el otoño. Tampoco quisiera que me malinterpretaran: no digo que el coronavirus haya dejado de representar una amenaza. De hecho, todos los días mueren entre diez y veinte personas por el covid y otro tanto entra en terapia intensiva. Parece un número pequeño, pero para un país como Grecia es una cifra respetable.

Acerca de Marcos G. Breuer

I'm a philosopher based in Athens, Greece.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s